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El terciopelo está otra vez de moda, pero ¿dónde y cómo lo uso?


Este suntuoso tejido de origen oriental ha sabido adaptarse a los tiempos hasta el punto de convertirse en atemporal, encajando perfectamente tanto en estilos clásicos y elegantes como en ambientes eclécticos, vintage y hasta minimalistas. Su cálida y confortable textura de pelillo, su riqueza de colores y la forma en la que refleja la luz son solo algunas de sus virtudes. Y, además, todo apunta a que será el tejido que este año pegará más fuerte. Descubre qué puedes hacer con él en decoración contemporánea.

¿Qué es? Caracterizado por su pelo corto en una sola de sus caras, el terciopelo es uno de los tejidos más suntuosos y sofisticados de cuantos se emplean en decoración. Es un tipo de tejido en el que los hilos de diferentes fibras crean unos bucles que, al cortarlos con unas cuchillas, ofrecen una sensación de pelo peinado. Generalmente, la superficie del terciopelo es lisa, pero si se alterna el pelo cortado con el bucle puede formar dibujos.

Símbolo de estatus. Originario de Oriente, llegó a Europa en el siglo XIV, aunque con un uso muy distinto del actual. Fue en Italia donde se crearon las manufacturas más importantes de terciopelos en seda natural, que se tejían con gran empaque obteniendo tejidos sofisticados y muy lujosos. Los primeros terciopelos que se fabricaron en Italia y España simbolizaron durante mucho tiempo los privilegios de los reyes, los nobles y las altas jerarquías de la Iglesia. Se creaban para exaltar la ostentación cortesana en la baja Edad Media y el Renacimiento, tanto en las vestimentas –combinado con hilos de oro y plata–, como en la decoración de los palacios. En decoración se empezó a utilizar en el siglo XVI en sillerías Luis XIII y, poco a poco, fue pasando a revestimientos de paramentos en los palacios de las mejores épocas del Barroco europeo. En todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI ha sido uno de los tejidos más apreciados, como pone de manifiesto su amplio uso en el Art Decó, en las decoraciones Arts & Crafts y en las casas de hoy día. Flash tendencias: Recupera el terciopelo, adiós a la austeridad extrema

A la última. El terciopelo es hoy uno de los tejidos más populares por su versatilidad de acabados, tipos de fibras en los que se produce y colorido. Es una opción muy efectista y glamurosa, que refleja los colores de una manera muy especial, por lo que es apto para cualquier estilo siempre que lo integremos de forma adecuada en el conjunto de la decoración. Es un tejido que no pasa de moda y que se amolda muy bien a los distintos cambios y tendencias del mercado. Textiles: ¿Qué será tendencia en 2017?

Tendencia. Hoy día, el terciopelo está tan de moda que no resulta difícil verlo en cualquier tipo de espacio, en composiciones de estilos muy diversos. El auge de la decoración vintage está recuperando los terciopelos de la época, por lo que están surgiendo versiones en colores muy llamativos y divertidos. Una zona decorada de forma minimalista puede incluir hoy una o dos piezas tapizadas en terciopelo, que aporten calidez al espacio, algo impensable hace unos años. Asimismo, los ambientes pop o funcionales, con motivos geométricos y diseños estampados, que también se pueden integrar en este tejido. Yo no lo recomendaría en casas muy veraniegas y frescas, por su aspecto grueso y cálido, aunque me encanta en esos sofás de los años 60, en colores ácidos y valientes; o en un rosa palo en unas butacas años 50, típicas del Nueva York de la época.

​Muebles y más. Tejido siempre grueso y cálido, el uso más habitual del terciopelo es como tapicería para muebles, por su resistencia y textura. Aunque no es el único: Hay terciopelos de lana fina que hacen que unas cortinas adquieran una caída muy suave y elegante. Se está imponiendo en calidades muy resistentes, también, en cabeceros de cama, banquetas tapizadas o sillería así como en bandas de cortinas y almohadones en versiones estampadas. Puede resultar muy interesante para dormitorios y salones, son tejidos absorbentes y que sirven para amortiguar ruidos, por eso se ha usado mucho en teatros y otros lugares públicos.

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​Natural o artificial. Es precisamente la variedad de composiciones en las que se realiza el terciopelo lo que le convierte en un tejido versátil en decoración. El terciopelo liso (de apariencia homogénea) puede ser de fibras naturales como algodón, lana o lino, además del clásico de seda natural. Los terciopelos tejidos en fibras naturales son muy resistentes y, a pesar de su grosor, son térmicos y no trasmiten calor. También hay terciopelos de fibras sintéticas (poliéster, trevira, acrílicos…) que incluso pueden ser ignífugos, además de lavables.

¿Un tejido delicado? Pese a las excelentes prestaciones comentadas, el terciopelo arrastra una cierta fama de tejido delicado aunque, a decir de los expertos, nada más lejos de la realidad. El principal inconveniente de algunas variedades de terciopelos es que se marcan con la presión o por el roce y, dependiendo de su colocación, el pelo tenderá a ir hacia un lado u otro, modificando su tonalidad. Esas marcas, que forman parte de su esencia, hay quien no las comprende, el terciopelo no es un tejido delicado, sino diferente. Tiene lo que nosotros llamamos una bonita vejez porque, como las pieles o los antes, se va marcando con el tiempo y coge una pátina muy interesante. En las cortinas y paramentos apenas sufre estos cambios mientras que para asientos es conveniente elegir la fibra más adecuada para ello. Los terciopelos de algodón, seda y viscosa presentan el inconveniente de que se marcan con facilidad mientras que los de poliéster apenas acusan cambios por aplastamiento del pelo. Decoración: 6 sofás para 6 estilos

Múltiples acabados. Este tejido puede ser liso o presentar ciertos acabados. Hay terciopelo labrado, que combina zonas de pelo y zonas lisas formando dibujos, así como brochados o cincelados (también denominados terciopelos gofrados), que son tejidos lisos que se marcan por medio de unos rodillos calientes y mucha presión, creando los diseños. Los terciopelos pueden llegar a ser las telas más lujosas que uno pueda utilizar en decoración, como los terciopelos manuales de seda que aún se siguen fabricando en Francia e Italia por casas que conservan los tradicionales telares de madera del siglo XVII de Lyon. Al mismo tiempo, pueden ser una ruda tela de canutillo, parecida a la pana, que en colores muy secos y naturales nos dé un aspecto muy sencillo y amigable.

Mantenimiento. La limpieza del terciopelo se hace casi siempre en seco. El único terciopelo que es lavable es el fabricado en poliéster o fibras ignífugas como la trevira. Se debe evitar poner cosas húmedas o calientes encima porque, al ser una tela con pelo, se puede chafar o aplastar. En general, dándole un poco de vapor y pasándole un cepillo se vuelve a levantar el pelo.

CONTANOS… ¿Te gusta el terciopelo? ¿Dónde lo usarías en la decoración de tu casa? CompartI tu opinión con nosotros en la sección de comentarios

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